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miércoles, 26 de diciembre de 2012

"Paraguay necesita del pensamiento creativo"

http://laisladeedgardo.blogspot.com/2012/07/paraguay-necesita-del-pensamiento_02.html

La poesía no tiene calificativos, asegura la periodista y poeta Mónica Laneri, que afirma oponerse, además a la racionalización poética. Asegura que el país necesita del pensamiento creativo para avanzar y que los escritores pueden aportar en este materia. Dice que, en caso de incendio total de las bibliotecas, memorizaría una obra de Oscar Wilde, para que no se pierda.    
   
Es poeta y comunicadora. Tiene cuatro libros publicados: “Versos Horizontales”, “Eras Dios y te hice Hombre (versos de una Magdalena desnuda)”, “Versos para un hombre ocupado”, con la editorial Servilibro, y “Copulario” Con la editorial Felicita Cartonera. Mónica e autora del blog “Un graffiti mas en la pared” www.monicalaneri.blogspot.com, y de un blog, del mismo nombre, de poesía y temas varios en el diario ABC Color.    


La incluyen en algunos libros de literatura paraguaya como una de las representantes de la “Generación de los noventa”. Tiene más de un poemario en preparación, y a diario publica en el portal de poesía (hispano) “Poemas del Alma”.    


   
“Sin grandes motivos para arremeter la poesía, apenas sí pretendo decir que los escrúpulos no me atajan, y que la falta de escrúpulos me empuja. Lindo o feo, vano o profundo, aquí está: lo que soy y lo que escribo (¿o acaso soy lo que escribo?). Busco versos sinceros y directos. Soy una mujer con pasado y espero tener algo de futuro. El presente oscila, así como la vida misma, entre momentos que simplemente son y están... como un graffiti mas en la pared...”, asegura.    


   
-¿Qué significa ser una escritora en Paraguay?    
-Amar mucho las letras, tener un don y la obligación de compartirlo en un país que necesita movilizar su pensamiento creativo.    


   
-¿La poesía que no trasgrede no es poesía?    
-La poesía para mí, simplemente, ES. El poeta no debe decidir cómo quiere que sea la poesía. El “yo poético” debe apoderarse de la pluma o del teclado para permitir que la poesía fluya, se haga a sí misma. Estoy muy en contra de las posturas que pretenden racionalizar la poesía, etiquetarla o decretarla.    


   
La poesía no debe ser de este modo o de este otro, no debe ser como la piensa él o como la pienso yo: ni transgresora ni no transgresora. La poesía, simplemente debe ser poesía. La poesía ES, sin calificativos ni posturas.    


   
-¿Ser poeta es diferente a ser novelista o se complementan?    
-Según mi óptica, son técnicas diferentes pero puede ocurrir que un novelista sea también poeta o que tenga mucho de poesía en su modo de narrar. O que un poeta tenga un alma de narrador y sepa “contar” sus poemas, o sea capaz un día de despacharse con una buena novela y dar una sorpresa.    




   
Como ser un canta-autor, o ser cantante y guitarrista. Por ahí vendría la mano. Pero no creo que exista la obligación de ser poeta y narrador ni que se contrapongan, pueden complementarse en aquellos que tienen ambos talentos. Son técnicas diferentes y esas cosas deben darse con naturalidad, obedeciendo a procesos internos. Los estilos no nos hacen más ni menos. El secreto está en la calidad de lo que escribimos.    


    
-¿Hay un método para escribir poesía?    
-Creo que cada quien va desarrollando una manera propia de crear, arrancando desde las lecturas que hizo, y por instinto descubriendo su propio método de trabajo. Una gran poeta, de nuestro medio, lo describía así: primero está la “catarsis” (tenés algo adentro y necesitás sacarlo afuera y escribís sólo con ese objeto); como segundo paso está la “maceración” (dejar dormir un tiempo al poema), como tercer paso, el trabajo poético, propiamente dicho (rescatar el poema, leerlo con nuevos ojos y hacer corrección si es necesario; esta vez teniendo como objetivo la belleza, la fuerza del lenguaje, el juego con las palabras, toda la estética y la comunicación).    


   
Ese laboratorio es el verdadero trabajo del poeta. Ella me enseñó estos pasos y coincido plenamente; aunque por las redes sociales y nuestro mundo de la “inmediatez”, la “maceración” mía muchas veces se hace en línea.    


    
-¿Son diferentes al resto de la sociedad los escritores?    
-No sé si nos diferenciamos, precisamente, diría, más bien, que nos caracterizamos por tener mucha sensibilidad, como todo artista, pues trabajamos y escribimos, justamente, mediante esa sensibilidad y capacidad de empatía. La persona que no vive de su sensibilidad intenta hacerse fuerte para sobrevivir en una sociedad muy cruel muchas veces.    




Para eso busca reducir su sensibilidad y así protegerse del sufrimiento; no identificarse con los dramas ajenos, superar rápidamente los problemas o decepciones, muchas veces, simplemente, distrayendo estas situaciones, mientras que nosotros hacemos todo lo contrario: nos sumimos en nuestros sentimientos, hurgamos muy adentro, vivimos a pleno los momentos de decepción, los duelos, las tristezas, pero también las alegrías.    




Trabajamos en sentir cada vez más, para crear cada vez mejor. A veces me dan ganas de repudiar tanta sensibilidad, ¡pero qué triste sería vivir sin escribir!   
    
-¿Es la literatura paraguaya universal?    
-Hay literatura paraguaya, que por su aporte y calidad, es universal. A mi entender, el escritor es una suerte de cronista de su tiempo (de los pensamientos, conflictos, hechos, contradicciones) pero a la vez es un visionario. Su obra trascenderá el tiempo y será un reflejo de su época, la cultura de sus sociedad y de sus sueños.    


   
-¿Considerás que la digitalización de los libros ayuda a difundir las obras?    
-Considero que la digitalización es positiva y que no afectará a la venta de libros. El acceso a la literatura a través de la tecnología informática ayuda al acercamiento a los libros de papel.    


   
-¿Es la Libroferia de Asunción uno de los eventos culturales más importantes del país?    
-Sin lugar a dudas. Es el escenario en donde puede el lector conocer lo que se está publicando en nuestro medio y las novedades literarias y de otros ámbitos que llegan a nuestras librerías.    


    
-¿El “paraguayo” lee poco o esto es un mito?    
-Creo que aquí se lee menos que en otras sociedades, pero esto no es una irreversible condena: puede y debe cambiar. Por eso es importante aprovechar todos los espacios (como internet, por ejemplo) para que la literatura llegue, en especial a niños y jóvenes.    


   
-Si fueras una protagonista de Fahrenheit 451, ¿cuál libro memorizarías y por qué?    
-“La balada de la cárcel de Reading”, de Oscar Wilde, por ser un libro que muestra con profundidad, las grandezas y miserias humanas, las contradicciones; y como si fuera poco, ¡lo hace con poesía!   
-¿Te animás a hacer una predicción del futuro de los libros?    
-Alguna vez, al surgir el video, se dijo que la posibilidad de ver cine en la casa, por comodidad y presupuesto, mataría al cine de las salas comerciales. Eso no ocurrió. No es lo mismo ver una película en la televisión que cumplir con el rito y el placer de ir al cine, la pantalla gigante, formar la fila, asistir a un estreno, o ver una película antes de que esta llegue al cable o al dvd club.    


   
Los libros igual. Leer libros en la computadora, por ejemplo, destruye la vista y cansa. Leer con un libro en la mano es un placer que quiérase o no, será buscado, en algún momento, por aquel que descubra el gusto por la lectura. Su primer estadío podrá ser internet o la compu, pero luego se pasará a los libros; o llevará ambas maneras, complementándose, según necesidad.    


Autor: Eduardo Quintana

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